Estados Unidos tuvo que resignar en el acuerdo de paz con Irán
Trump no alcanzó sus objetivos militares ni nucleares. El memorándum prevé el levantamiento de sanciones mientras no elimina el programa nuclear iraní, ni produce un cambio de régimen, ni le permite controlar el estrecho de Ormuz. Por Axel Schwarzfeld. El Gobierno de Estados Unidos difundió este miércoles el texto completo del acuerdo de paz que firmará el próximo viernes en Suiza con Irán, con el objetivo de poner fin a la guerra y reabrir el tránsito por el estrecho de Ormuz, aunque las negociaciones sobre el programa nuclear iraní quedarán para una etapa posterior. El memorándum de entendimiento, de 14 párrafos, fue leído por un alto cargo de la Administración de Donald Trump durante una llamada con periodistas bajo condición de anonimato.
Estados Unidos e Irán, junto con sus aliados, declaran la “terminación
inmediata y permanente de las operaciones militares en todos los
frentes”, incluido el Líbano. Esto pone fin a la guerra iniciada el
pasado 28 de febrero, con el comienzo de la ofensiva estadounidense e
israelí contra la República Islámica. Sin embargo, ni Israel ni la
milicia chiita Hezbolá son firmantes del acuerdo, por lo que el fin del
conflicto en el sur del Líbano dependerá de la capacidad de Estados
Unidos e Irán para influir en sus respectivos aliados. Eric Quinteros,
licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional de
Rosario (UNR), explicó a Página/12 que los términos del memorándum
muestran una posición favorable para Teherán, ya que varios de los
objetivos que Donald Trump había planteado al inicio de la guerra
quedaron fuera del acuerdo o sin una resolución concreta. En ese
sentido, destacó que el programa de misiles balísticos iraní. “Esto
demuestra que Irán ha mantenido una posición cohesionada, a pesar de los
diferentes polos de poder que componen el proceso de tomas de
decisiones a su interior y que en la mesa de negociaciones ha logrado
esta concesión por parte de los Estados Unidos”, señaló. El académico
sostuvo que Estados Unidos tampoco logró romper los vínculos de Irán con
sus aliados regionales, especialmente con Hezbolá, lo que considera que
eso evidencia la capacidad de Teherán para preservar sus intereses en
la mesa de negociación. “Israel termina siendo el gran actor que queda
excluido de este memorándum de entendimiento, especialmente si se
observa el primer punto, que llama al fin inmediato de la guerra en
todos los frentes, incluido el Líbano. Ese territorio ha sido atacado
por Israel en los últimos días como una manera de dejar en claro su
posición opuesta a cualquier acuerdo que pueda surgir entre Estados
Unidos e Irán", detalló.
El paso por Ormuz
Tras la firma del
memorándum, Irán se compromete a realizar todos los esfuerzos necesarios
para garantizar el paso seguro y gratuito de buques mercantes durante
60 días por el estrecho de Ormuz, que mantiene bloqueado desde el inicio
de la guerra, lo que ha provocado perturbaciones en el suministro
global de petróleo. Irán dialogará además con Omán, país vecino, para
definir la futura administración del estrecho, en consulta con el resto
de países del golfo Pérsico. Por su parte, Estados Unidos comenzará a
levantar el bloqueo naval contra los buques que salen y llegan a puertos
iraníes, al que pondrá fin definitivo en un plazo de 30 días.
Para
Quinteros el cierre del estrecho de Ormuz fue una estrategia efectiva de
Irán, permitiéndole cobrar tasas de paso y trasladar los costos del
conflicto al mundo. Según detalló, Irán aplicó una escalada horizontal:
primero atacando a vecinos regionales vinculados a Israel o Estados
Unidos, y luego cerrando el estrecho, lo que impactó la economía
occidental, especialmente en inflación y precios de combustibles y
fertilizantes. “Irán ha encontrado una forma de presionar, no solamente a
Estados Unidos, sino también que ha presionado a Occidente en su
conjunto, demostrando el valor estratégico que tienen estos nodos de
paso a lo largo del sistema internacional”, subrayó.
Dos meses para un acuerdo definitivo
En
el memorándum, Estados Unidos e Irán se dan un plazo de 60 días para
negociar un acuerdo de paz definitivo, que deberá ser ratificado
mediante una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de la ONU. A
la espera del acuerdo final, Estados Unidos e Irán acuerdan “mantener
el statu quo”, de modo que el programa nuclear iraní seguirá vigente y
Estados Unidos no impondrá nuevas sanciones ni desplegará fuerzas
adicionales en la región. La Administración de Trump se compromete a
retirar su presencia militar de las proximidades de Irán en un plazo de
30 días una vez firmado el acuerdo definitivo.
El memorándum no
resuelve las disputas sobre el programa nuclear iraní, que Estados
Unidos ha exigido desmantelar, y deja su negociación para el acuerdo
definitivo. En el texto, Irán, que siempre ha sostenido que su programa
nuclear tiene fines pacíficos, reafirma que no adquirirá ni desarrollará
armas nucleares. Además, Washington y Teherán acuerdan negociar un
mecanismo para la destrucción del uranio altamente enriquecido
almacenado en Irán bajo supervisión del Organismo Internacional de
Energía Atómica (OIEA).
The New York Times publicó un editorial en el
que sostiene que Donald Trump perdió la guerra contra Irán porque, tras
cuatro meses de conflicto, no consiguió ninguno de los objetivos que
había presentado como indispensables para declarar una victoria. El
diario estadounidense señaló que el mandatario prometió una “rendición
incondicional” de Teherán y que insinuó un cambio de régimen. Sin
embargo, el hecho de que el gobierno iraní siga en el poder y de que el
acuerdo de paz deje para futuras negociaciones la cuestión nuclear llevó
al medio a concluir que el resultado final se parece mucho al acuerdo
firmado por Barack Obama en 2015, al que el propio Trump había
calificado como “el peor acuerdo de la historia”. Además, argumentó que
la guerra expuso limitaciones de la capacidad militar estadounidense y
deterioró alianzas internacionales.
Levantamiento de sanciones
Como
parte del acuerdo final, Estados Unidos también se compromete a
levantar todo tipo de sanciones contra la República Islámica de Irán,
incluidas las del Consejo de Seguridad de la ONU. Estados Unidos
expedirá además licencias para permitir las exportaciones de petróleo
iraní y se compromete a poner a disposición los fondos y activos
congelados de Irán una vez implementado el memorándum de entendimiento.
La Administración de Trump también se compromete a diseñar un plan de
inversión de 300.000 millones de dólares para la “reconstrucción” de
Irán, un asunto que ha generado polémica en Washington, donde el ala
dura del Partido Republicano se opone a la entrega de fondos a Teherán.
“Esto,
obviamente, es un flujo de dinero que a Irán le es muy beneficioso,
teniendo en cuenta que meses anteriores y años atrás su economía se
había visto muy golpeada a la luz de estas sanciones internacionales, y
que esto había traído un descontento generalizado al interior de su
población”, indicó Quinteros a este diario. “Hay que recordar que hasta
diciembre pasado había manifestaciones dentro de Irán, lo que había
generado en Israel, su principal rival regional, la percepción de que
ese país estaba debilitado, no solo por su situación interna, sino
también por su frente externo, especialmente tras la caída del régimen
de Bashar al Assad en Siria. Esa percepción de debilidad fue, en cierta
manera, la que Israel transmitió a Estados Unidos para llevar adelante
esta operación militar”, sostuvo.
“También estamos en un clima
mundialista que lleva a que el mundo esté mirando otras cuestiones, y
Donald Trump, al ser su país organizador de este evento masivo,
millonario e internacional obviamente prefiere un clima de paz”,
consideró Quinteros, quien enfatizó que el aumento del precio de los
combustibles como consecuencia de la guerra es un tema que no gustó
entre la ciudadanía. “E Irán se ve presionado a su interior por las
diferentes capas de poder que lo componen. Todavía hay pujas entre los
sectores más duros que se oponen, de todas maneras, a un acuerdo con los
Estados Unidos”, añadió.










