Adorni no despejó dudas
El jefe de Gabinete salió del Congreso más golpeado de lo que llegó. Acusó a un diputado de espiar a su mujer y se quejó de que lo quieran remover de su cargo. Adorni no despejó dudas sobre su patrimonio ni acorraló a la oposición. Por Pablo Dipierri. Manuel Adorni se fue derrotado del Congreso. Sin contestar a las preguntas de los diputados sobre la incongruencia entre su patrimonio y su nivel de ingresos, el jefe de Gabinete se limitó a leer un libreto aburrido, preparado por sus asesores, y pidió un cuarto intermedio después de cada tanda de preguntas para consultar las respuestas. Pese al despliegue de Javier Milei, su hermana Karina y el gabinete nacional, Adorni estuvo lejos de ser el funcionario canchero que se burlaba de los periodistas en sus conferencias de prensa.
Su exposición ante la Cámara Baja fue apenas un tortuoso trámite
burocrático, sazonado con las arengas de la tropa oficialista en el
recinto y la hinchada que llevó Sebastián Pareja a las bandejas. En ese
contexto, hubo un acierto del peronismo, que no se dejó arrastrar por
las chicanas contra los gobiernos kirchneristas ni las alusiones a la
corrupción atribuida a Cristina Kirchner. Como anunciaron en la previa,
los opositores hicieron el esfuerzo de coordinar mínimamente que
cuidarían las formas para que Adorni no huyera de la sesión como
Guillermo Francos cuando brindó su informe ante el Senado.
El PRO y
la UCR no hicieron uso del tiempo que les correspondía como interbloque,
salvo el correntino Diógenes González, que preguntó sobre una ruta en
su provincia, y la bonaerense Karina Banfi, que repreguntó ante la
respuesta por escrito de Adorni a su consulta por el rechazo de miles de
solicitudes de habitantes de Bahía Blanca para acceder al beneficio
para reparar los daños del temporal. Eso que a priori se leyó como una
contribución de los bloques de Cristian Ritondo y Pamela Verasay hasta
podría computarse como un vacío sutil contra el jefe de Gabinete: ni lo
cuestionan ni lo defienden. Pero, además, expuso las especulaciones
políticas del oficialismo y sus aliados cuando deslizó: "Soy prudente y
no digo las cosas que me dicen en los pasillos". Adorni sabe que hay
dirigentes libertarios que lo consideran "un peso" e, incluso, sobran
postulantes desinhibidos para sucederlo en el cargo. Entonces, Martínez
fue a fondo. "Usted se sostiene por una decisión política, la del
presidente Milei", le dijo a Adorni, y después de preguntarle si
terminaría como José Luis Espert o si recalaría en el directorio de YPF
como Francos o Lisandro Catalán, le enrostró que "no coordina el
gabinete, no tiene la confianza del Congreso y no tiene confianza de la
sociedad". El jefe del bloque peronista remarcó que Adorni "le genera
más perjuicios que beneficios al gobierno que integra". "La figura del
jefe de gabinete no fue creada para que el Presidente venga a defenderlo
sino para que usted defienda al Presidente. Creemos que la Argentina
necesita otro jefe de Gabinete en el cual la gente crea y no un meme de
redes sociales", aseguró y adelantó que la oposición seguirá trabajando
para conseguir la interpelación y una moción de censura contra Adorni,
lo que significaría echarlo. Acaso la bronca de Adorni por las
revelaciones de la supuesta corrupción que lo hunde cada vez más no sea
el problema más grave. Después de su fallida incursión parlamentaria,
queda claro que no sabe que son los padres de la escuela de sus hijos,
las amigas de su esposa y los propios funcionarios de su gobierno
quienes aportan información a la prensa, la oposición y el Poder
Judicial.









